Sempiterno: Será el principio de algo sin un fin.

Empecemos desde el principio para que este primer post de PATINIR MAGAZINE acabe siendo siempre el final del recorrido de nuestra historia.
Porque, ¿qué es una historia sin un inicio concreto?. Es algo que no es porque no ha comenzado; es algo que podría haber sido pero que simplemente no es porque carece de comienzo.

Contrariamente, cuando una historia empieza no ha de tener un final obligado y concreto. Hay historias que comenzaron y su destino es incierto, carecen de final por el momento. Este es el comienzo del que parte el alma de PATINIR.

La PÁTINA nos lleva al término tan amado “Sempiterno”, algo puro que tuvo un inicio pero que es eterno, que carece y carecerá de un final. Nuestro único deseo en este cometido es que el concepto de PATINIR adquiera el carácter sempiterno de la pátina que tanto admiramos.

Este es el origen donde todo comenzó y que será siempre bueno releer para no olvidar. El principio que nos inspira en esta vida física que vivimos. Porque cuando ya no estemos aquí nuestro alma se habrá ido pero el cuerpo seguirá en la tierra para siempre, al igual que todos los objetos que atesoramos a lo largo de una vida y escogemos por instinto.

Nadie desaparece para siempre, y cuando ya no estemos quedarán nuestros recuerdos, nuestras fotos, nuestro perfume favorito, nuestras flores secas…

Como reflexiona Enriq Pastor en el número 17 de MANERA, ellos buscan “las casas hechas poco a poco, las que no nacen para una foto ni para escenificar la tendencia del mes”. Por ello, esta reflexión aparentemente sencilla, pone de manifiesto lo fundamental del apasionado de su propio hogar: es consciente de cuándo adquirió el inmueble y comenzó a decorarlo, convirtiéndose la acción en algo SEMPITERNO, pues es consciente que esa acción no tendrá final.

El coleccionista apasionado reniega de llegar al final del proceso creativo, siempre está al acecho de nuevos objetos, obras de arte o piezas de colección.
Él en sí mismo es un ser sempiterno.
